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Los cuatro emblemas de la seducción por las que mas he pasado
por las que hoy en día he olvidado , quiero ese rasposo y ácido
que fue tu humor , jamás se perderá lo dulce de tus palabras
por las cuales he llegado amanecer enredada como serpiente
quebrándote con mis quijadas tus caderas ,
hasta sacar un grito.
Lo amargo de tu carácter lo esfumo el día que veo tu disimulo
no te alcanza mi odio con el cual no quiero recordarte ,
eres la novela más apática que he leído ,
la espesura de lo miserable , pero la
cordura llega cuando te doy mi frialdad te acuerdas cuanto mal
haces y te fugas sin más razones las cuales no me interesa preguntar.
Ayer recordé lo salado que pasa por mi garganta
mi lengua absorbe todo tu sudor ,
del cual se me presenta en cada trago de saliva ,
esas esencias tan volátiles en mi mente no se por que ,
amargo es el inconsciente lo imaginativo
que produce esa reacción
cada vez al probar el veneno.
:: Kettzy ::
“El credo del sacrificio es una moral para el inmoral, una moral que declara su propia bancarrota al confesar que no puede infundir ningún interés personal al desarrollo de virtudes y valores; dado que su alma es una cloaca de depravación, debe ser entrenado para sacrificarse. Por su propia confesión, esta moral es impotente para enseñarle a ser bueno y sólo puede someterlo a un constante castigo. ¿Piensas, sumido en un nebuloso estupor, que son sólo valores materiales los que tu moral te exige sacrificar? ¿Y qué crees que son los valores materiales? La materia carece de valor excepto como medio para la satisfacción de los deseos humanos. La materia es sólo una herramienta de los valores humanos. ¿A servicio de qué se te pide que apliques las herramientas materiales que ha producido tu virtud? Al servicio de aquello que tú mismo consideras malo: a un principio que no compartes, a una persona que no respetas, al logro de un propósito opuesto al tuyo… de otra forma, tu ofrenda no es un sacrificio.
“Tu moral te dice que renuncies al mundo material y que divorcies tus valores de la materia. Un hombre cuyos valores no se expresan en forma material, cuya existencia no tiene relación con sus ideales, cuyas acciones contradicen sus convicciones es un hipócrita despreciable… sin embargo, ése es el modelo que obedece a tu moral y separa sus valores de la materia. El hombre que ama a una mujer, pero duerme con otra; el que admira el talento de un trabajador, pero contrata a otro; el que considera que una causa es justa, pero dona su dinero para financiar otra; el que tiene altos parámetros de calidad, pero dedica su esfuerzo a la producción de basura; ésos son los que han renunciado a lo material los que creen que los valores de su espíritu no pueden ser plasmados en la realidad material.
“¿Dices que esos hombres han renunciado al espíritu? Sí, por supuesto. No se puede tener uno sin el otro. Somos entidades indivisibles de materia y conciencia. Renuncia a tu conciencia y te transformarás en un bruto. Renuncia a tu cuerpo y te transformarás en una farsa. Renuncia al mundo material y se lo estarás entregando al mal.